cómo trabajo
Mi método
Una forma de acompañar cercana, sin prisas y con base clínica sólida
Sin fórmulas, con presencia
Cada proceso terapéutico es diferente, porque cada historia también lo es. En las sesiones dedicamos tiempo a entender tu historia, tu forma de sentir y de relacionarte con los demás.
Muchas veces el malestar no aparece de la nada, sino que tiene que ver con experiencias, vínculos o formas de adaptarnos que hemos aprendido a lo largo de la vida. Por eso el trabajo no consiste solo en eliminar síntomas, sino en comprender cómo se ha ido construyendo tu manera de funcionar y encontrar formas más amables de relacionarte contigo misma y con los demás.
Eso es lo que hace que el cambio, cuando llega, tenga raíces.
¿Qué puedes esperar
del proceso?
Un espacio tranquilo donde poder hablar con libertad, sin sentir que tienes que explicarte “bien” o tenerlo todo claro.
Tiempo para entender qué te está ocurriendo y cómo se ha ido construyendo tu forma de sentir y de relacionarte.
Explicaciones claras que te ayuden a poner sentido a lo que estás viviendo.
Herramientas basadas en la evidencia que puedas ir integrando poco a poco en tu día a día.
Un acompañamiento donde podamos ir entendiendo lo que te ocurre sin prisas ni exigencias.
No se trata de correr ni de exigirte entenderlo todo de golpe, sino de ir dándole sentido, poco a poco, a lo que te ocurre.
¿Y si no sabes muy bien por dónde empezar?
A muchas personas les pasa.
A veces se llega a terapia con una sensación de malestar difícil de explicar. O con la sensación de que algo no termina de encajar, aunque no sepamos ponerle nombre.
No necesitas tenerlo todo claro para empezar. La primera parte del proceso consiste precisamente en entender qué está pasando y qué necesitas en este momento.
Poco a poco, y a tu ritmo, iremos poniendo palabras a lo que sientes y encontrando formas más amables de relacionarte contigo misma y con lo que estás viviendo.